Valeria imagina su colegio de Arequipa si las lluvias movieran el calendario escolar
En Mariano Melgar, Valeria y sus compañeros imaginan su colegio si las lluvias movieran el calendario, como en Piura, mientras otras niñas ni siquiera pueden entrar a un aula.

La historia
El lunes 10 de agosto, Valeria volvió a su colegio público en Mariano Melgar con la mochila todavía oliendo a humedad por las lluvias de julio. Su papá, chofer de carga que a veces viaja a Piura, había pasado el fin de semana hablando de un tema que a ella no se le salía de la cabeza: allá el año escolar terminará antes, el 27 de noviembre, por miedo a un Fenómeno El Niño fuerte que puede inundar escuelas y calles. “¿Y si después nos toca a nosotros?”, pensó, mientras miraba ese cielo limpio de Arequipa que siempre parece decir que aquí nada malo va a pasar.
En el aula, la profesora Amanda había escrito en la pizarra tres frases: “CADE Educación 2026”, “Piura adelanta el cierre escolar”, “Niñas sin secundaria en Afganistán”. Les explicó que en Lima, desde el miércoles 12, autoridades, empresarios y docentes estaban reunidos para discutir cómo transformar la educación, con la inteligencia artificial y el riesgo climático como telón de fondo. Luego les contó que, al mismo tiempo, en el norte del país se estaban reorganizando semanas de gestión y feriados para no perder horas de clase cuando lleguen las lluvias fuertes. Y cerró con una noticia que les dejó un silencio raro: millones de niñas afganas tienen prohibido ir al colegio, y si nada cambia serán casi cuatro millones sin secundaria en 2030.
Alonso, que siempre bromea con que no le gusta estudiar, levantó la mano. “Profesora, ¿por qué nosotros sí podemos faltar cuando llueve fuerte y ellas ni siquiera pueden entrar cuando hace sol?”, preguntó, con una ironía tímida. Amanda no le dio una respuesta larga; les propuso algo sencillo: “Esta semana vamos a escribir una historia que conecte estas noticias con nuestra propia escuela”.
Dividió el salón en grupos pequeños. Valeria se juntó con Alonso y con Fiorella, cuya abuela vive en Piura y tiene miedo de que el río se lleve el camino a su caserío. Los tres decidieron imaginar cómo sería su colegio si el calendario se moviera por el clima: menos clases en diciembre, más días recuperados usando feriados, más horas bajo techo mientras afuera llueve. Pensaron qué se sentiría si, como a las niñas afganas, alguien les cerrara la puerta del aula por ser quienes son. Y se preguntaron si un encuentro como CADE Educación sirve de algo cuando las decisiones no llegan hasta las aulas donde ellos se sientan en carpetas cojas.
El viernes, Amanda les mostró otro titular: un “webinario” —una charla en línea— de la UNESCO sobre cómo integrar cultura, artes y patrimonio en la educación inicial, pensado para que niñas y niños aprendan desde su propia memoria y su territorio. Les pidió que dibujaran en una hoja aquello de su barrio que debería entrar al currículo: la ribera del Chili, las historias de las lluvias que rompen puentes, las canciones en quechua de las abuelas, los miedos y las esperanzas de antes de que empiece y termine el año escolar. Valeria miró su dibujo y pensó que quizá transformar la educación no empieza solo en Lima ni en la ONU, sino en esa pequeña decisión de tomar en serio lo que viven los niños de Arequipa cuando las noticias parecen hablar de otros lugares.
Noticias principales
CADE Educación 2026 se inaugura en Lima para trazar una “ruta urgente” de transformación educativa. El encuentro pone sobre la mesa dos presiones simultáneas: la inteligencia artificial que ya entró a las aulas y el riesgo climático que amenaza con interrumpirlas. Lo que conviene seguir no es la agenda del foro sino su rastro posterior: qué compromiso se convierte en norma, con qué presupuesto y en qué plazo. Fuente: nota de Gestión, diario económico que cubre un encuentro convocado por IPAE, la asociación empresarial que organiza los CADE; la nota recoge sobre todo la voz de quienes convocan, con un interés legítimo pero parcial en cómo se define la agenda educativa del país.
El Minedu y las 12 UGEL de Piura acuerdan adelantar el cierre del año escolar 2026 al 27 de noviembre. Las UGEL son las oficinas locales del Ministerio de Educación, y la razón del acuerdo es el riesgo de lluvias intensas asociadas al Niño Costero, el calentamiento del mar frente a la costa norte. Ya reportamos el anuncio en julio; lo nuevo ahora es cómo se ejecuta: reorganizar semanas de gestión y feriados para no perder horas lectivas. El dato medible no es la fecha, sino cuántas horas se recuperan de verdad y qué pasa con la alimentación escolar cuando el aula cierra antes. Fuente: nota de Radio Cutivalú, radio local piurana que cubre desde el territorio afectado; el texto que obliga es el acuerdo entre el sector y las UGEL, no la nota que lo reseña.
La UNESCO abre un ciclo de webinarios sobre educación cultural, artística y patrimonial en la educación inicial. La propuesta es que el patrimonio y las artes del propio territorio entren al aprendizaje de las niñas y niños más pequeños, no como adorno sino como contenido. Un webinario produce ideas y contactos, no currículo: lo verificable después será si alguna región traduce eso en programación de aula y formación docente. Fuente: página de la propia UNESCO, que es a la vez organizadora y difusora de la actividad; anuncia lo que se propone hacer, no lo que ya ocurrió.
Un informe de la UNESCO calcula que 2,4 millones de niñas afganas siguen sin educación secundaria por el veto talibán. Si la prohibición se mantiene, la cifra llegaría a cerca de cuatro millones en 2030. No es una brecha de infraestructura ni de presupuesto: es una prohibición explícita, el extremo de lo que significa que estudiar no esté garantizado. Fuente: nota de divulgación de UDGTV, medio universitario mexicano que reseña el informe; el documento original es de la UNESCO, que estima desde fuera del país porque no tiene acceso pleno a los registros afganos.
Conectando los puntos
Las cuatro noticias muestran un sistema educativo que intenta responder a la vez a la crisis climática y a la transformación tecnológica. CADE Educación 2026 busca trazar una hoja de ruta nacional; Piura, mientras tanto, ya está moviendo su calendario para proteger a su comunidad sin perder días de clase. Una cosa ocurre en un auditorio de Lima y la otra en doce oficinas locales del norte, y la distancia entre ambas es exactamente la pregunta que se hicieron Valeria y sus compañeros: si lo que se decide arriba llega hasta la carpeta donde se sientan.
En paralelo, la agenda internacional recuerda que la calidad no es solo infraestructura ni tecnología. El ciclo de la UNESCO sobre cultura y artes en la educación inicial propone escuelas conectadas con la memoria de su territorio, algo que en Arequipa tiene nombres concretos: el río, el quechua de las abuelas, las lluvias que rompen puentes. Y el informe sobre Afganistán expone el extremo contrario: donde el derecho a aprender se prohíbe, ninguna reforma curricular tiene siquiera dónde apoyarse. Juntas, las cuatro sugieren que el Perú necesita una educación resiliente al clima, capaz de usar la tecnología con criterio y, al mismo tiempo, profundamente humana: que mida asistencia, aprendizaje y seguridad, sí, pero también pertenencia cultural y bienestar.
Lo que estos datos todavía no responden. Un foro no es una política: CADE producirá conclusiones, no obligaciones, y ninguna fuente dice cuánto presupuesto acompañará a la “ruta urgente”. Adelantar el cierre escolar en Piura reduce el riesgo de que un huaico encuentre a un niño en el aula, pero las notas no precisan cuántas horas lectivas se recuperan ni cómo, y ese es el dato que definirá si la medida protegió o restó. La proyección de cuatro millones de niñas afganas para 2030 es un escenario construido sobre el supuesto de que el veto se mantiene, y se estima sin acceso pleno al país. Añadimos un límite propio: por restricciones de red no pudimos abrir directamente ninguna de las cuatro fuentes al cerrar esta edición, así que las cifras se presentan tal como las reportan los medios citados, no como comprobadas por nosotros. Seguimos estas preguntas abiertas en las próximas ediciones.
Acción final
La educación peruana se juega entre la urgencia de adaptarse al clima y a la tecnología, y la necesidad de cuidar de verdad la experiencia cotidiana de cada niña y cada niño. Antes de que pase la semana, vale la pena mirar cómo se sienten esas decisiones en un aula concreta de Arequipa.
Elige una y hazla esta semana:
- En casa o en el aula: dedica una hora a conversar con niñas, niños o adolescentes sobre estas cuatro noticias y escriban juntos una sola propuesta concreta y realizable para su escuela: ajustar un protocolo de seguridad, armar un proyecto de arte ligado al barrio o redactar un ensayo sobre el derecho a estudiar de todas las niñas.
- Si enseñas: elige un elemento del territorio —una canción, un oficio, una historia del río— y conviértelo en la actividad de una clase de esta semana. El patrimonio entra al currículo cuando alguien lo programa, no cuando se menciona.
- Si diriges un colegio o trabajas en la UGEL: revisa hoy qué pasaría si el calendario se acortara sin aviso y deja por escrito quién comunica a las familias y cómo se recuperan las horas. Piura ya lo está haciendo; no esperes a que la lluvia decida por ti.
- Si integras la APAFA o el municipio escolar: lleva a la próxima reunión una sola pregunta y pide que quede en acta: ¿qué compromiso concreto de CADE Educación se puede exigir en este colegio y quién responde por él?
Los personajes de esta historia son ficticios; cualquier parecido con personas reales es pura coincidencia.
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