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Mistorias

Lo que Carolina aprende del paro en Arequipa mientras la escuela se sostiene a distancia

Por Paolo Carrasco

El paro de transporte mantiene a Carolina en clases remotas en Arequipa, mientras Junín responde con domos; ella se pregunta sobre qué hace continua la enseñanza.

Ilustración de una mujer con audífonos frente a una videollamada de cinco personas en un monitor, con un candado azul gigante junto a un edificio al otro lado de la ventana
Mistorias (ilustración generada con Midjourney)CC BY-NC 4.0

La historia

Carolina es profesora de Comunicación en un colegio público de Cerro Colorado, Arequipa. Esta semana debía marcar el “regreso a la normalidad” después de las vacaciones, según el calendario oficial. Pero la normalidad se le ha quedado atorada en la garganta desde que empezó el paro de transporte y la Gerencia Regional de Educación anunció que las clases presenciales seguirían suspendidas mientras dure el conflicto.

Cada mañana se levanta igual de temprano, aunque ya no tenga que tomar la combi. Prepara café, revisa cuadernos, intenta mantener el ritmo con sus estudiantes, que se conectan cuando pueden y desde donde pueden. Algunos viven lejos, dependen de dos combis para llegar al colegio, y ahora dependen de un celular que comparte toda la familia. El colegio no ha cerrado, pero se ha vuelto más lejano.

Mientras corrige ensayos, escucha en la radio que en Junín han instalado decenas de “aulas domo” —estructuras temporales con forma de cúpula— para que niñas y niños sigan estudiando pese a los daños del sismo. Le impresiona la logística: camiones, domos blancos, equipos técnicos trabajando de madrugada. Piensa en su sobrino Renzo, que vive en Huancayo y le cuenta por WhatsApp que ahora estudia bajo una carpa que parece nave espacial, pero al menos tiene mesa, pizarra y luz. A Renzo le brillan los ojos cuando dice: “Profe, acá la emergencia se nota, pero las clases no se han perdido”.

En el noticiero del mediodía, otra historia: en Lima Sur varios colegios retomaron las clases presenciales, pero al menos diez siguen en modalidad remota por los daños que dejaron las lluvias en accesos y patios. Carolina escucha la lista de instituciones afectadas y siente que, aunque cada problema tenga su causa —lluvia, sismo, paro—, el resultado se parece demasiado: niñas, niños y docentes tratando de sostener el aprendizaje sobre una infraestructura frágil.

Por la tarde se conecta a una reunión virtual con madres y padres de familia. Una mamá cuenta que su hija ya no entiende si está de vacaciones, en clases o “en espera”. Un papá dice que, si baja el pasaje de la combi, el paro podría levantarse… pero mientras tanto la niña se queda en casa, sola con sus fichas impresas.

Carolina cierra el día con una idea que anota en su cuaderno de docente: “La continuidad educativa no es solo un número de semanas en el calendario; es la sensación de que la escuela sigue siendo un lugar seguro y presente, aun cuando el transporte, el clima o la política se desordenan”. Al día siguiente llevará esa frase a su sesión virtual, para preguntarles a sus estudiantes qué necesitarían para que el colegio se sienta, de verdad, continuo.

Noticias principales

  • Junín instaló 48 aulas domo adicionales para sostener las clases tras los sismos. El Ministerio de Educación entregó estas estructuras temporales a instituciones educativas con aulas dañadas, para que niñas y niños no pierdan el año escolar mientras se reconstruye la infraestructura permanente. La nota viene de TVPerú, un medio estatal: cubre la entrega como un logro de gestión, pero no precisa cuánto tiempo tomará la reconstrucción definitiva ni si los domos resuelven también el aislamiento térmico o el ruido, dos quejas frecuentes de este tipo de solución temporal.
  • Arequipa mantiene suspendidas las clases presenciales mientras dure el paro de transportistas. La Gerencia Regional de Educación de Arequipa dispuso que la modalidad remota continúe en tanto persistan las dificultades de acceso seguro a los colegios. La fuente es Infobae, que reproduce el comunicado oficial: no detalla cuántos colegios ni estudiantes están afectados por distrito, ni cómo se compensarán las horas pedagógicas perdidas.
  • En Lima Sur, diez colegios siguen en clases remotas tras las lluvias, aunque la mayoría ya volvió a las aulas. La Dirección Regional de Educación de Lima Metropolitana (DRELM) confirmó el retorno general a la presencialidad, con la excepción de las instituciones cuya infraestructura —accesos, patios, techos— todavía no es segura. La nota es de Infobae, y no identifica cuáles son esos diez colegios ni da una fecha estimada de retorno.

Conectando los puntos

Las tres noticias muestran que la continuidad educativa en Perú depende tanto de la infraestructura física y el transporte como de la capacidad de improvisar soluciones remotas o temporales cuando esa infraestructura falla. Junín responde con una solución visible y rápida —domos entregados por el Gobierno central—, mientras que Arequipa y Lima Sur muestran cómo un conflicto social y un evento climático producen el mismo síntoma: aulas vacías y familias sosteniendo el aprendizaje con lo que tienen a mano. Ninguna de las tres notas explica qué pasa con las semanas de clase perdidas ni cómo se recupera ese contenido después.

Acción final

  • Si eres docente o madre o padre de familia: conversa esta semana con niñas, niños o adolescentes cercanos y redacten juntos una sola propuesta concreta para sostener la continuidad de clases ante paros, lluvias o sismos —por ejemplo, un protocolo de tareas impresas para quien no tiene celular, o un punto de encuentro seguro para las familias que sí pueden caminar al colegio—. Entrégala a la dirección del colegio.
  • Si trabajas en gestión educativa regional: revisa si tu región tiene un plan de contingencia escrito para clases remotas de emergencia, con reglas claras sobre qué plataformas usar y qué datos de los estudiantes se recogen, antes de que la próxima interrupción obligue a decidirlo de improviso.
  • Si eres vecino o vecina sin hijos en edad escolar: pregunta en tu junta vecinal si hay estudiantes en la zona sin acceso a internet o celular durante estas interrupciones, y ofrece un espacio físico seguro —una sala comunal, una biblioteca vecinal— donde puedan conectarse o recoger material impreso.

Los personajes de esta historia son ficticios; cualquier parecido con personas reales es pura coincidencia.

Quién escribió esta historia

Paolo Carrasco

Escribe Mistorias desde Barcelona, con raíces arequipeñas y la convicción de que ningún país se desarrolla sin una educación pública que funcione.

Escrito con inteligencia artificialLa inteligencia artificial reunió las noticias y redactó. Quien firma definió el encargo, ajustó el texto, revisó las fuentes y decide publicarlo.

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