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Mistorias

A Rosalía le faltan dos años para jubilarse y un día para decidir

Por Paolo Carrasco

Tiempo de lectura: 2 minutos

Rosalía tacha viernes hasta jubilarse. Si marcha, le descuentan el día; si no, siente que deja solos a quienes reclaman.

Habitación en penumbra: una mujer, de espaldas, mira una blusa blanca y una casaca azul con insignia colgadas juntas; debajo, una silla, un celular boca abajo sobre la mesa y, en la pared, un calendario con días tachados
Mistorias (ilustración generada con Midjourney)CC BY-NC 4.0

La historia

En Cusco, la profesora Rosalía enseña en segundo de primaria desde antes de que existieran los grupos de WhatsApp de padres. Le faltan dos años para jubilarse y lleva la cuenta en un calendario de ferretería, tachando viernes.

El miércoles en la tarde le llegaron dos mensajes casi a la vez. Uno, de la delegada del sindicato: “Mañana todos a la marcha”. Otro, del director: “Debo enviar la asistencia a la UGEL. Sin excepciones”.

Rosalía puso el celular boca abajo, como si así los mensajes dejaran de discutir entre ellos.

Esa mañana, Nayeli, de siete años, le había preguntado si el jueves había clases.

—¿Por qué, hijita?

—Porque mi mamá ya pidió permiso en el mercado. Por si acaso.

En la cena hizo cuentas con su hermano Anselmo, profesor cesante desde hace seis años. Si iba, le descontaban el día. Si no iba, sentía que dejaba solos a los que reclamaban por los colegios que esperan arreglos, por las deudas con los maestros y por pensiones como la de él.

—Por mi pensión ya pelearon en abril —dijo Anselmo, mojando el pan en el café—. Ganaron. Todavía estoy esperando que alguien me avise.

Rosalía se rio sin ganas. Recordó el aula del fondo, la que se llueve, y los dos años que ella misma llevaba pidiendo que la arreglaran. También recordó a Nayeli y a su mamá, que pierde un día de venta cada vez que alguien más decide.

Antes de dormir preparó una ficha de restas para sus treinta y un alumnos, por si otra profesora tenía que cubrirla. Luego colgó en la silla la casaca del sindicato, al lado de su blusa favorita para dar clases.

Puso la alarma a las seis. Mañana vería cuál de las dos prendas se ponía primero.

Noticias principales

  • El Sutep convocó un paro nacional docente el 29 de octubre: pide 6% del PBI para educación y pensiones más altas, según La República, con la versión gremial.
  • El Minedu declaró improcedente el paro y descontará el día a quien no dicte clases, informó la agencia estatal Andina; es la posición oficial del ministerio.
  • Un colegio de Santa Anita, en Lima, con obra paralizada 14 años, recibió su primera piedra: S/ 20 millones y 330 días de plazo, según Infobae.
  • En Áncash, la alimentación escolar mantendrá sus días pese al cierre adelantado, dijo un funcionario a Ancash Noticias, sin documento publicado.

Conectando los puntos

Las cuatro noticias hablan de lo mismo: cuánto cuesta sostener una escuela y quién paga mientras se decide. Un colegio esperó 14 años una obra; una ley de pensiones espera su reglamento desde abril. Mientras tanto, el costo de la espera recae en docentes y familias, que reorganizan su semana sin saber si habrá clases.

Los límites de lo que sabemos. Ninguna fuente dice cuántos docentes acataron el paro ni cuánto dinero suman las deudas que reclama el Sutep. El 6% del PBI es una meta gremial; las notas no comparan esa cifra con el presupuesto actual. Lo de Áncash es la palabra de un funcionario, y el colegio de Santa Anita todavía es una obra por terminar.

Acción final

Si tienes hijos en un colegio público, pregunta esta semana a su tutor o tutora cómo te avisarán cuando un día no haya clases, para que nadie en tu casa tenga que pedir permiso “por si acaso”.

Los personajes de esta historia son ficticios; cualquier parecido con personas reales es pura coincidencia.

Quién escribió esta historia

Paolo Carrasco

Escribe Mistorias desde Barcelona, con raíces arequipeñas y la convicción de que ningún país se desarrolla sin una educación pública que funcione.

Escrito con inteligencia artificialLa inteligencia artificial reunió las noticias y redactó. Quien firma definió el encargo, ajustó el texto, revisó las fuentes y decide publicarlo.

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