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Mistorias

La cocina y el Banco Central tienen algo que el colegio de Celeste no

Por Paolo Carrasco

Tiempo de lectura: 2 minutos

En Pachacútec, Celeste tiene que escribir sobre algo que el Perú hace bien. La cocina de su papá y el Banco Central van en una columna; su colegio, con techo de calamina, en la otra.

Adolescente escribiendo sobre un cuaderno junto a una cebolla en una cocina humilde
Mistorias (ilustración generada con Midjourney)CC BY-NC 4.0

La historia

En Pachacútec, Ventanilla, Celeste tiene que entregar el lunes una tarea de tercero de secundaria: “Algo que el Perú hace bien”. La hace desde la casa. Su colegio pasó a clases virtuales esta semana, después de que al de la otra cuadra le dejaran una carta con amenazas.

Su papá, Gerardo, llegó de madrugada oliendo a ají amarillo. Es cocinero en un restaurante de Miraflores que no sale en ninguna lista, pero esta semana atendió a dos chefs que sí.

—Uno repitió el arroz —contó—. No dijo nada. Cuando un francés repite, no tiene que decir nada.

Gerardo aprendió a cocinar hace doce años en un instituto público del barrio, con la profesora Herminia, que lo hacía picar cebolla hasta que todos los trozos salieran iguales. “La cebolla no se negocia”, repetía. Celeste anotó: cocina.

En la clase virtual, el tutor, profesor Augusto, propuso otro ejemplo: el Banco Central de Reserva, cuyo presidente acababa de recibir otra vez la nota más alta del mundo.

—Ahí entran por concurso, se preparan años y no los cambian a cada rato —dijo—. Por eso funciona.

Alguien escribió en el chat: “¿Y usted, profe?”. Augusto contestó que el domingo daba su examen de ascenso y que el lunes les contaba si él también funcionaba.

En la noche, Celeste le leyó a su papá lo que llevaba. Había hecho dos columnas. En la de la cocina y el banco puso: “gente que estudió para eso”, “años sin que la cambien”, “alguien que mide y exige”. En la de su colegio había un techo de calamina, una carta bajo la puerta del vecino y un profesor que estudia los domingos.

—La profesora Herminia me escribió —dijo Gerardo—. Dice que en noviembre le llega un aumento.

Celeste lo agregó a la segunda columna. Luego se quedó con el lápiz suspendido sobre la línea de la conclusión.

—¿Y si pongo que la educación es como la cebolla?

Gerardo no entendió, pero dijo que sí.

Noticias principales

  • Julio Velarde, presidente del BCRP, recibió por segunda vez la nota A+ de la revista Global Finance: ranking privado que mide inflación, crecimiento, moneda e independencia política. Infobae
  • Lima acogió la gala de The World’s 50 Best Restaurants; Kjolle quedó séptimo, Mérito 13.º y Mayta 45.º: lista privada que sale de la votación de especialistas. RPP
  • Desde noviembre sube el sueldo de 11 667 docentes de institutos y escuelas de arte públicos: lo fija un decreto supremo; la nota no dice cuánto cuesta. La República
  • Más de 162 000 docentes rinden el 8 de noviembre la prueba de ascenso: cronograma del Minedu, que cambió de fecha dos veces. La República
  • Un colegio de Pachacútec pasó a clases virtuales tras recibir una carta extorsiva y explosivos: nota basada en reportes televisivos, sin versión policial ni del Minedu. Infobae

Conectando los puntos

La cocina peruana y el BCRP no llegaron arriba por suerte: tienen gente formada para su oficio, continuidad y alguien que los mide desde fuera. La educación ya tiene piezas de eso —concursos, aumentos, institutos—, pero le faltan continuidad y seguridad para que rindan. En septiembre, Velarde pidió una “burocracia profesional” para educación y salud (El Comercio).

Los límites de lo que sabemos. Los dos rankings son privados: miden lo que sus organizadores eligen y no explican cómo se formó la gente detrás. Ninguna fuente muestra que lo que funciona en un banco con un solo mandato funcione igual en miles de colegios. La nota del aumento no da su costo total, y lo de Pachacútec no tiene confirmación oficial.

Acción final

Si trabajas en un colegio, elige esta semana algo que tu escuela hace bien y escribe con tu equipo, en una sola hoja, cómo enseñárselo a quien llegue el próximo año, para que no dependa de una sola persona.

Los personajes de esta historia son ficticios; cualquier parecido con personas reales es pura coincidencia.

Quién escribió esta historia

Paolo Carrasco

Escribe Mistorias desde Barcelona, con raíces arequipeñas y la convicción de que ningún país se desarrolla sin una educación pública que funcione.

Escrito con inteligencia artificialLa inteligencia artificial reunió las noticias y redactó. Quien firma definió el encargo, ajustó el texto, revisó las fuentes y decide publicarlo.

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